Familias y miembros de la comunidad educativa expresaron su preocupación tras confirmarse la presencia de pericotes en el cielorraso del establecimiento. Como medida de fuerza, decidieron no enviar a los alumnos hasta que se realice una desratización integral.

Cómo salió a la luz

Según relataron los propios denunciantes, la situación se descubrió cuando se retiró una placa del cielorraso a raíz del olor nauseabundo que se sentía en un aula. Allí encontraron excrementos, además de pericotes vivos y muertos.

Riesgo sanitario y clases con normalidad

Los roedores pueden actuar como vectores de enfermedades graves, entre ellas hantavirus, leptospirosis y salmonelosis. Sin embargo, según denunciaron las familias, la escuela continúa dictando clases con normalidad e incluso se mantienen las actividades y los festejos previstos, sin suspensión del dictado ni desratización inmediata del edificio.

La respuesta oficial

Desde el equipo directivo enviaron un comunicado interno a las familias en el que señalaron que “se han elevado a las áreas de Infraestructura del Ministerio de Educación las gestiones correspondientes” y que esa área “están tomando los recaudos y medidas que definen necesarias”.

Paro de asistencia de las familias

Ante la falta de soluciones inmediatas y el riesgo constante para la salud, las familias resolvieron iniciar un paro de asistencia: no enviarán a sus hijos a la escuela hasta que directivos y autoridades de Educación desratizen el establecimiento y den una respuesta concreta.

Padres y docentes reclaman:

  • La aplicación urgente del protocolo sanitario.
  • La suspensión formal de las actividades.
  • Una fumigación integral del edificio, para garantizar la salud de alumnos y trabajadores.

Hasta el momento, no se conocieron precisiones sobre fechas para la desratización del establecimiento.

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