Dos años y medio sin ver a su hijo: la batalla judicial de un padre puntano
Ezequiel Suárez lleva casi tres años esperando poder ver a su hijo. Según su relato, la madre del pequeño incumple una orden de revinculación dictada por el juzgado y ha logrado mantenerlo alejado del padre desde junio de 2024. «Se acabó el circo», escribió en redes sociales, pidiendo que la justicia actúe.
Un caso de régimen comunicacional que no avanza. Así describe Ezequiel Suárez su situación desde hace casi tres años, cuando inició un proceso judicial para poder mantener contacto con su hijo. Según su relato, la madre del menor incumple sistemáticamente las disposiciones del juzgado y, pese a que existe una orden de revinculación a su favor, no logra ver al chico.
«Hace dos años y medio que espero. Fui paciente, acaté todo lo que la justicia dijo», cuenta Suárez en un descargo que publicó en sus redes sociales, donde relata detalles de lo que vivió. Asegura que no tiene denuncias en su contra, ni perimetrales activas, y que fue quien inició el proceso legal de forma correcta.
El punto de quiebre
La frustración llegó a su límite en junio de 2024. Según Suárez, desde ese mes no puede ver a su hijo. Lo más reciente que recuerda es verlo hace menos de un año, desde atrás de una reja: «Mi hijo lloró porque se quería quedar conmigo… ¿y dicen que no me conoce?».
La orden de revinculación existe, según su versión, pero la madre no la cumple. Suárez agrega que el juzgado ni siquiera sabe con exactitud dónde vive su hijo en la actualidad.
Las acusaciones mutuas
En su mensaje, Suárez también hace referencia a antecedentes de la expareja: menciona que ella dejó al niño a los 2 años sin documentación, que posteriormente apareció en juzgado buscando su restitución, y que en una audiencia habría violentado a su actual pareja —embarazada en ese momento—, algo que asegura está registrado en cámaras y denuncias.
«Yo no me meto en quilombos que armes. Siempre intercedí por mi hijo», afirma.
Un reclamo que escala
Lo que comenzó como un proceso judicial en busca de régimen comunicacional se convirtió en una batalla más amplia. Suárez ahora reclama que la justicia active y haga cumplir sus propias decisiones. «VOY A MOSTRAR TODO. TODA MI LUCHA TODO LO QUE EL JUZGADO LE EXIGIÓ», escribió, en mayúsculas, mostrando su enojo.
El mensaje es contundente: «No todos los padres son abandonadores. No siempre mamá es buena».
El caso refleja una problemática que atraviesa a muchas familias en disputa: la ejecutabilidad de las órdenes judiciales y la efectividad de los procesos cuando una de las partes incumple sistemáticamente.
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