«No sé dónde está Omar»: casi 6 meses después de su muerte en el Carrillo, una familia sigue sin respuestas

María de Jesús Benítez denunciaba la falta de información sobre el destino de los restos de su padre, el artista plástico Omar Benítez, quien falleció en marzo en el Hospital Ramón Carrillo. El caso involucra irregularidades administrativas, una partida de defunción que tardó más de cuatro meses en registrarse, y una serie de circunstancias que encendieron alertas sobre la atención recibida.
Según informó El Diario de la República, la hija del artista plástico Américo Omar Benítez aseguró que ninguna autoridad le informó qué pasó con el cuerpo de su padre ni dónde se encuentra. La familia tampoco fue notificada formalmente del fallecimiento en marzo: se enteraron días después cuando un amigo fue al Hospital Ramón Carrillo a preguntar por él.
Desde entonces, las inconsistencias se multiplicaron. El Hospital registró dos fechas distintas de muerte —el 16 y el 17 de marzo—, pero la partida de defunción recién apareció el 27 de julio, más de cuatro meses después. Durante ese tiempo, según el relato de la hija, Benítez siguió activo en los registros de la Administración Nacional de la Seguridad Social.
La desatención tras el alta
El caso cobró dimensiones más preocupantes cuando María de Jesús describió cómo fue el alta. Su padre, de 86 años, había sido internado por una infección urinaria, pielonefritis y hematuria. A pesar de que los registros señalaban que había mejorado, también documentaban su vulnerabilidad: vivía solo, contaba con asistencia limitada y presentaba fragilidad y riesgo de caídas.
Benítez recibió el alta en tres ocasiones. En las dos primeras se negó porque se sentía débil. En la tercera, fue trasladado en ambulancia sin contar con las llaves de su casa. Personal del Hospital las buscó en la casa de un remisero amigo y luego lo dejaron sentado en una silla, según relató la hija.
«Me acaban de dejar en tu casa», le dijo María de Jesús en una llamada. La respuesta de su padre fue alarmante: «Sí, Pipi, y no me puedo mover». Benítez le confió que no había aceptado el alta y que lo trasladaron de todas maneras.
Una vecina ayudó a internarlo, higienizarlo y cambiarlo. A las 24 horas, Benítez llamó al remisero y dijo: «Me estoy muriendo». Fue derivado nuevamente al Hospital Ramón Carrillo, donde quedó internado. Según María de Jesús, el médico que lo atendió expresó sorpresa al enterarse de que había sido dado de alta por ese mismo establecimiento el día anterior.
El vacío de información
Durante esa segunda internación, nadie le comunicó a la hija decisiones médicas clave, como la colocación de una sonda nasogástrica. Benítez tampoco tuvo acceso a su teléfono celular, cortando su único medio de contacto directo con ella. Luego de una broncoaspiración que lo dejó en estado crítico, dejaron de responderle llamadas.
La próxima noticia fue a través de un conocido: Benítez había muerto dos días antes. No hubo llamada del establecimiento, no hubo comunicación oficial, no hubo indicación sobre el retiro de los restos.
«Murió en un hospital público. Aunque no me consideraran hija o estuvieran enojados conmigo, tenían que avisar. No se informó nada a nadie», cuestionó María de Jesús.
La incertidumbre persiste
Desconoce si el cuerpo continúa en la morgue del Carrillo, si fue trasladado a otra dependencia o si terminó en una fosa común. Benítez tenía contratado un servicio funerario y había expresado su voluntad de ser cremado.
El caso llegó a la Justicia provincial. Según reconstruyó la hija, después de que un medio publicara una nota en recuerdo de Benítez, algunos de los contactos institucionales que mantenían comunicación con ella la bloquearon.
María de Jesús exige que se investigue la atención recibida, las condiciones del alta, todo lo ocurrido después del fallecimiento, cuándo murió exactamente, de qué manera se notificó el deceso, qué destino se dio al cuerpo y por qué la defunción tardó más de cuatro meses en registrarse.
Mientras esas respuestas no aparecen, ella continúa reclamando lo más elemental: saber dónde están los restos de su padre y poder cumplir su última voluntad.
Fuente: El Diario de la República (4 de septiembre de 2026)
Sigue el canal de La Dosis Puntana en WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbDEsjj7oQhkGD2llV0h

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *