El Niño podría alcanzar una intensidad muy alta hacia fin de año

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El fenómeno climático está en fase de fortalecimiento durante 2026 y las proyecciones indican que llegará con fuerza en el último trimestre. ¿Qué significa para San Luis y Argentina? Te contamos qué necesitás saber.
El fenómeno climático El Niño está cruzando una etapa de intensificación en 2026. Según los análisis del Servicio Meteorológico Nacional, todo indica que podría alcanzar una intensidad muy alta hacia octubre, noviembre y diciembre. Pero acá viene lo importante: esto no significa automáticamente que vaya a llover más en toda la Argentina, ni que el clima vaya a cambiar de un día para otro.
¿Qué es El Niño y cómo funciona?
El Niño es una fase del fenómeno climático ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), que se origina en el océano Pacífico ecuatorial, principalmente entre la costa de Sudamérica y el centro del Pacífico.
En una situación normal, los vientos alisios soplan de este a oeste a lo largo del Ecuador y empujan el agua superficial cálida hacia Indonesia y Australia. Mientras tanto, cerca de Perú y Ecuador asciende agua más fría desde las profundidades. Pero durante El Niño, esos vientos se debilitan. Como consecuencia, el agua caliente acumulada en el Pacífico occidental comienza a desplazarse hacia el este.
Lo crucial acá es que no se trata solo de un aumento de temperatura del agua. Este calentamiento modifica la interacción entre el océano y la atmósfera, lo que puede cambiar la ubicación de las áreas de tormentas y alterar la circulación atmosférica a gran escala.
¿Cómo afecta a San Luis y Argentina?
Los cambios en el Pacífico tropical pueden modificar la circulación atmosférica sobre Sudamérica. Por eso, El Niño influye sobre las precipitaciones, las temperaturas y distintos sistemas atmosféricos, generando sequías en algunas regiones y excesos de lluvia en otras.
En Argentina, durante la primavera y el verano, El Niño suele aumentar la probabilidad de precipitaciones superiores a las normales en sectores del centro y noreste del país, especialmente en el Litoral. Para la región sur y la Patagonia, en cambio, los registros históricos muestran una tendencia a temperaturas inferiores a las normales.
Pero una aclaración importante: El Niño modifica las probabilidades climáticas, pero no determina por sí solo las condiciones meteorológicas de una temporada. Su impacto depende de la interacción entre la señal del Pacífico y otros mecanismos de la circulación atmosférica.
¿Qué pueden mostrar los datos históricos?
El Servicio Meteorológico Nacional analizó los efectos históricos de El Niño para identificar cuáles regiones suelen responder de forma más marcada. Estos datos dan pistas, pero no son un pronóstico específico para 2026.
En materia de precipitaciones, los registros muestran una tendencia a lluvias superiores a las normales en sectores del noreste y este del país. En cambio, algunos sectores del centro y centro-oeste argentino pueden presentar precipitaciones inferiores durante determinados períodos. La temperatura también responde de manera diferente según la región.
Seguimiento permanente
La principal clave para interpretar El Niño es evitar conclusiones automáticas. La magnitud final del fenómeno dependerá de que el calentamiento del Pacífico continúe y de que la atmósfera mantenga una respuesta consistente con un episodio intenso.
Por eso, el seguimiento de la evolución del fenómeno requiere observar periódicamente los informes del Servicio Meteorológico Nacional, NOAA y otros organismos especializados, ya que las perspectivas pueden actualizarse a medida que se incorporan nuevas observaciones.
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