A metros del refugio, pero bajo el puente: la cruda realidad de la indigencia en Riobamba y ruta 146
En pleno corazón de San Luis, sobre calle Riobamba, a la altura del puente de la ruta 146, más de diez personas viven a la intemperie. Duermen ahí, cocinan ahí, lavan su ropa ahí y hacen fuego para pasar el frío. No es una situación aislada ni algo que pasó una sola vez: es la postal de todos los días para un grupo de puntanos que quedaron completamente afuera del sistema.
Esta nota no busca señalar ni juzgar a quienes hoy están viviendo bajo ese puente. Al contrario: busca poner el foco en una vulnerabilidad total, en un abandono que se ve a simple vista con solo pasar por el lugar. Colchones tirados en el piso, restos de fogatas, ropa colgada para secar entre los pilares del puente. Nada de estructura, nada de resguardo real. Y ni siquiera se los ve acercarse a un centro de salud u hospital para recibir algún tipo de seguimiento.
La pregunta que no cierra: ¿por qué no van al refugio?
Lo que más llama la atención —y lo que como medio nos genera más preguntas— es que a pocas cuadras de ese puente funciona un refugio para personas en situación de calle. Según pudimos reconstruir, en el barrio Eva Perón de la ciudad de San Luis, sobre la propia calle Riobamba, el Gobierno provincial habilitó hace un tiempo un hogar de tránsito pensado exactamente para esto: dar alojamiento nocturno, duchas y comida caliente a quienes no tienen techo.
El dispositivo es gratuito y de ingreso voluntario, y funciona con un esquema puntual: se puede ingresar entre las 18 y las 21, se entrega un kit de higiene y las personas duermen en habitaciones separadas por género, para retirarse antes de las 8 de la mañana, después del desayuno. Es decir, un horario acotado de entrada y una salida obligada temprano.
¿Alcanza esa ventana horaria para cubrir a la totalidad de la gente que está en situación de calle en la ciudad? Todo indica que no. De hecho, el propio Ministerio de Desarrollo Humano provincial reconoció en los últimos meses que, además del refugio nocturno tradicional, tuvo que sumar otro dispositivo: uno «de bajo umbral» ubicado en el barrio Jardín del Sur, que a diferencia del anterior no exige un horario fijo de entrada, sino que permite el ingreso en cualquier momento entre las 18 y las 8 de la mañana, con merienda, cena, desayuno, baños y un espacio calefaccionado. Según pudo saberse, a ese lugar asisten unas diez personas por día.
Si se suman las plazas de ambos dispositivos, de todos modos, el número está lejos de cubrir a la totalidad de personas que hoy duermen a la intemperie en la ciudad. Y ahí aparece la gran pregunta que nos estamos haciendo como medio: ¿por qué, entonces, hay gente que elige quedarse bajo un puente antes que ir a un lugar con cama, ducha y comida caliente? ¿Falta difusión? ¿Los horarios de ingreso no se ajustan a la rutina real de la gente en situación de calle? ¿Hay desconfianza hacia el dispositivo estatal? ¿Hay consumo problemático de por medio, que muchas veces es una barrera de ingreso a este tipo de refugios? Son todas hipótesis que vamos a seguir investigando.
Un problema que crece en toda la provincia
El cuadro que se ve bajo el puente de Riobamba no es un hecho aislado. Según pudo relevar Cáritas Diocesana, en la zona céntrica de la ciudad de San Luis hay entre 80 y 100 personas viviendo en la calle de forma sostenida, no de manera esporádica. Gente que duerme en veredas, en plazas y que va rotando buscando dónde pasar la noche, y que en muchos casos se refugia del frío bajo los puentes y los grandes caños de desagüe de la ciudad.
Los números de fondo explican, en parte, el fenómeno: de acuerdo al informe que maneja Cáritas con datos del INDEC, más de la mitad de los puntanos son pobres, y al menos uno de cada diez ya está en situación de indigencia. En los barrios populares el panorama es todavía peor, con familias que directamente tienen que resignar comidas por falta de plata.
A nivel provincial, entre San Luis y Villa Mercedes, el propio Ministerio de Desarrollo Humano estimó en una reunión con organizaciones sociales que hay entre 70 y 80 personas en situación de calle, a las que se suman otras 80 consideradas en riesgo de caer en esa situación, lo que eleva a más de 150 la cantidad de personas que el Estado provincial tiene que asistir de una forma u otra.
Lo que sigue
Desde La Dosis Puntana vamos a seguir de cerca esta situación. Queremos saber qué pasa puntualmente con el grupo que vive bajo el puente de Riobamba y ruta 146: si conocen el refugio, si intentaron ir y no pudieron, si hay alguna razón puntual por la que decidieron quedarse ahí. Porque atrás de cada colchón tirado en el piso hay una historia, y la indiferencia no puede ser la respuesta.
Si tenés información, fotos, videos o algún dato que nos ayude a seguir esta cobertura, podés escribirnos.
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